El invierno no solo trae temperaturas más bajas, días más cortos y bufandas bien apretadas. También es la época en la que los virus respiratorios se propagan con más facilidad, y por eso es fundamental prestar atención a nuestros hábitos de higiene, tanto en casa como en el trabajo.
Aunque ya estamos muy familiarizados con muchas medidas gracias a la pandemia, es fácil relajarse cuando los contagios parecen menos visibles. Sin embargo, mantener ciertos gestos en nuestra rutina diaria puede marcar una gran diferencia a la hora de protegernos y cuidar a quienes nos rodean.
1. Lávate las manos con frecuencia (y hazlo bien)
Es el consejo más básico, pero sigue siendo uno de los más eficaces. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 40 segundos, especialmente al llegar a casa, antes de comer, después de sonarse la nariz o tras estar en contacto con superficies compartidas, es una barrera poderosa frente a virus y bacterias.
Si no tienes acceso a agua y jabón, el uso de una solución hidroalcohólica es una buena alternativa, siempre que contenga la concentración adecuada de alcohol.
2. Ventila los espacios cerrados, incluso si hace frío
En invierno solemos cerrar todo para mantener el calor, pero esto favorece la acumulación de virus en el ambiente. Ventilar las estancias durante al menos 10 minutos al día, abriendo ventanas en lados opuestos para crear corriente, ayuda a renovar el aire y reducir el riesgo de contagio.
En oficinas y lugares de trabajo compartidos, es importante acordar una rutina mínima de ventilación, incluso aunque suponga abrigarse un poco más durante unos minutos.
3. Usa pañuelos desechables y evita tocarte la cara
Al toser o estornudar, lo ideal es cubrirse con un pañuelo desechable y tirarlo inmediatamente a la basura. Si no se tiene uno a mano, hacerlo en la parte interior del codo es preferible a usar las manos. Tocar ojos, nariz o boca sin haberse lavado antes las manos puede facilitar la entrada de virus.
Recuerda también desinfectar con frecuencia los objetos que más tocamos: el móvil, las llaves, los pomos de puertas o los mandos a distancia.
4. En el trabajo, cuida tu espacio y tus hábitos
Cada vez son más las personas que comparten espacios de trabajo, ordenadores, teclados o teléfonos. Si es tu caso, intenta desinfectarlos con frecuencia y mantener una higiene básica de manos antes y después de usarlos.
También es recomendable evitar comer en el mismo espacio de trabajo y hacerlo en un área habilitada, limpia y ventilada. Si tienes síntomas como tos, fiebre o mucosidad, valora la opción de teletrabajar si es posible, para evitar contagiar a los compañeros.
5. Higiene en casa: pequeños hábitos que suman
En el entorno doméstico también se pueden adoptar gestos que ayudan a proteger a toda la familia. Retirar los zapatos al llegar a casa, dejar abrigos en una zona concreta, ventilar los dormitorios a diario o limpiar las superficies de uso común (mesas, interruptores, grifos…) son medidas sencillas pero eficaces.
Igualmente, es importante fomentar entre los niños y adolescentes buenos hábitos de higiene, explicándoles de forma positiva por qué es importante.
Incorporar estas rutinas no requiere grandes esfuerzos, pero sí constancia. Y en los meses fríos, esa constancia puede ser clave para pasar un invierno más saludable.
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